miércoles, 6 de junio de 2012

~Había una vez una piedra que quiso ser gema~

    Había una vez un chico, éste se esforzó, trato y trato hasta que al fin tuvo una gema, una gema ploma, -El blanco no existe- pensó, la gema era hermosa, pulida, con una forma única, la tomó y la ató a su cuello, allí estaría segura, protegida... Allí sería suya. Al poco tiempo encontró una piedra, que brilla y es amorfa, pero curiosamente le da algo que él desea, a esa piedra no la buscó, esa piedra fue a él, esa piedra se entregó... Esta se volverá como la droga, te hace sentir bien pero de apoco te va matando.
    A esta nueva curiosidad no la pudo colgar en su cuello, ya que ese lugar le pertenecía a la gema ploma, así que la guardo en su bolsillo, sabía que allí estaría si la necesitaba. Todos los día tomaba a la piedra amorfa, con un paño la limpiaba, la cuidaba, con cuidado para que cuando la vuelva a guardar esta no se caiga, se mantenga en su sitio, a la gema ploma la miraba, le hablaba con pequeñas oraciones, pero este chico sabía que no era necesario limpiarla ni cuidarla, que esta gema estaba atada y no se iría de allí, porque es una gema ploma, es rara, única y ésta no se iría con otro dueño.
    El chico a veces tenía problemas, el tiempo no le daba espacios para mimar a las dos, hacía lo de siempre con la piedra amorfa, pero cuando la gema ploma empezaba a pedir atención la callaba. De pronto la piedra se puso altanera, creyó que el bolsillo era un lugar especial y que lo que hacían era algo bueno, en total la gema siempre está allí arriba, donde la piedra no podía llegar, pero el bolsillo era su buen escondite, los problemas se fueron acumulando, cada vez la piedra pesaba más y más y su bolsillo ya se estaba agujereando, así que lo compensaba dándole más atención, protegiéndola para que no se caiga. Cada vez las ataduras de la gema se iban cortando, cada vez más, la gema no entendía del porqué su sustento ya no era el mismo, sus brillos no llegaban a los ojos del niño, su forma ya no era valorada, una gema que vale millones era despreciada. La piedra le exigía que cortara la atadura, que ella deseaba estar allí, el chico le susurraba -Tu no debes estar allí y lo sabes muy bien, no te preocupes podemos estar juntos, pero esta gema preciosa quedará en su lugar-, estas palabras no calmo a la piedra, empezó a mover hilos y más hilos, tomaba un cuchillo y se trataba de dar forma, no lo podía lograr. Cuando se dio cuenta que ella no llenaría ese espacio nunca, se dio media vuelta y se marchó dejando esos agujeros a medio coser allí.
    El sustento de la gema ya no podía más, así que ésta se escandalizó, miró hacia abajo y se pudo percatar de todo, ¿Que significaban esos agujeros?, -Nada mi gema, no es nada-su respuesta fue patética, la gema no lo podía creer y se sintió como una piedra sin pulir, -¿Estás seguro que no es nada?- Preguntó la gema, -No es nada- respondió descaradamente él, -¿Nada?-volvió a insistir la gema, -¡Nada!- Respondió él, ella ya sabía la verdad y sus mentiras eran como puñaladas directo a su interior. El sustento de la gema ya no pudo más y cedió, la gema callo fuertemente contra el suelo, se rompió en mil pedazos.
    Ahora ella espera al dueño que la tome, la una, la pula, la limpie y no la deje caer nunca más. La vida da vueltas, ojalá que no lo alcance.

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